Dos días es la medida correcta para Mérida. Con uno se ve lo principal pero se sale con la sensación de haber ido rápido; con dos da tiempo a visitar el conjunto entero, comer bien y salir del casco a ver el acueducto y el circo.
Y si vienes desde Sevilla, Badajoz, Cáceres o incluso Madrid, es una escapada que se hace en coche sin complicarse.
Sábado por la mañana: Teatro y Anfiteatro
Lo más impresionante, primero. El Teatro y el Anfiteatro comparten recinto y se visitan con la misma entrada. Calcula dos horas si vas con calma y te sientas un rato en el graderío, que es lo que hay que hacer.
El Teatro se construyó hacia el año 15 antes de Cristo y sigue en uso: cada verano acoge el Festival Internacional de Teatro Clásico. Eso hace que no se visite como una ruina, sino como un edificio que nunca dejó de funcionar.
Sábado a mediodía: el centro
El Templo de Diana está en pleno casco urbano, encajado entre casas, y es la mejor imagen de lo que hace distinta a esta ciudad: lo romano no está aislado, está integrado.
Para comer, el entorno de la Plaza de España y las calles del centro. Extremadura tiene una despensa seria — ibéricos, quesos, cordero — y aquí se come bien sin buscar mucho.
Sábado por la tarde: Alcazaba y puente
La Alcazaba árabe del siglo IX, levantada sobre restos romanos y visigodos, y después el Puente Romano sobre el Guadiana. Casi ochocientos metros peatonales con la mejor vista de la ciudad al atardecer.
Si el conjunto está iluminado cuando vuelvas, dedica un rato a verlo de noche. Cambia por completo.
Domingo por la mañana: fuera del casco
El Acueducto de los Milagros conserva decenas de arcos en pie y está rodeado de zona verde: es el sitio más tranquilo de la ciudad a primera hora. Cerca queda el Circo Romano, uno de los mayores del Imperio, con capacidad para unos treinta mil espectadores. No queda el graderío, pero la escala del espacio impresiona igual.
Si prefieres interior, la Casa del Mitreo y sus mosaicos, o la Cripta de Santa Eulalia.
Domingo por la tarde: museo o excursión
Dos formas de terminar. El Museo Nacional de Arte Romano, en un edificio de Rafael Moneo que es una obra maestra por sí solo. O salir de la ciudad: Cáceres está a menos de una hora y su casco medieval también es Patrimonio de la Humanidad.
Cuándo venir
Primavera y otoño son lo mejor. El verano es caluroso, aunque tiene el Festival de Teatro Clásico como compensación. Y el invierno tiene una ventaja que poca gente aprovecha: la ciudad vacía. En enero puedes recorrer el conjunto entero prácticamente solo.
Dónde dormir
Todo lo que aparece en esta guía está a distancia caminable desde el centro, así que alojarse ahí ahorra tiempo y evita el problema del aparcamiento.
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